No se que tiene Francia, pero cada vez me gusta más. Aunque solo he visitado la zona de la Aquitania, una pequeña parte del país galo, en seguida a sabido atraparme con sus encantos.
En esta entrada quiero mostrar la ciudad de Burdeos, que en unas 4 horas aproximadamente llegamos, claro está, si salimos de la zona del Pirineo navarro. Aunque se puede ir estar 2-3 días, lo ideal sería acampoñarlo de una ruta por carretera de toda esta región del suroeste francés.
Lo que mas me gusta de Burdeos, es que es una ciudad muy acogedora y “manejable”, esto es, recorrértela y perderte por sus calles te da una sensación de como si estuvieras en tu propia ciudad y para nada te sientes como un foráneo. Incluyendo, que es muy fácil manejarte e ir desde cualquier sitio a otro, ya sea a pie, en transporte público o en bici.
Situada entorno del río Garona (Garonne, en francés), el casco histórico se encuentra en la margen oeste, y todo a lo largo de esta orilla hay un estupendo paseo que podemos recorrer.
Una de las cosas que más me gusto fue cruzar el río por el puente de piedra (Pont de Pierre), con sus aproximados 500 m de ancho, te vas quedando alucinado de su amplitud. Recomendable cruzarlo tanto de día como de noche.
Nada más cruzar el puente, entraríamos por la Porte de Bourgogne y a continuación, la calle de Victor Hugo, que para mí actuó como una buena referencia para orientarte por la ciudad. Al norte, tenemos el casco y bonito casco histórico, al sur un barrio algo más decadente pero que contraste claramente con el bien cuidado centro, pero sus calles también tienen su encanto, y un paseo hasta la estación de tren, pasando por la Basílica de Saint-Michel y la aguja (que habremos visto según atravesamos el puente), y la iglesia de la Santa Cruz, donde nos atraerá la atención sus dos torres laterales desde lejos.
Callejeando podemos llegar hasta la plaza de la Victoria, justo en el extremo sur de la Rue Sainte-Catherine, donde se encuentra otra de las puertas de la ciudad (Puerta de Aquitania), lugar de paso de peregrinos del Camino de Santiago, así como un sitio muy concurrido por la gente, con muchos bares y además de la universidad.
Desde aquí, lo mejor es ir subiendo por dicha calle de Sainte-Catherine, peatonal y comercial, la cual nos llevará hacia el centro de la ciudad, y hasta llegar a la Ópera Nacional.
A continuación detallo algunos sitios, imprescindibles que no debemos de dejar pasar por ellos. Y sin importar el orden, lo mejor es una vez por el centro, “perderse” por sus calles y descubriendo cada uno de sus rincones.
– The Grosse Cloche, una más de las seis puertas de Burdeos, con campana del S.XVIII
– Visitar la Catedral de San Andrés con su aguja (en la Plaza Pey Berland), separada como la de Saint-Michel; por lo visto, la construyeron así, para evitar que las vibraciónes de las campanas afectaran a la estructura de la catedral
– La Plaza de la Bolsa y su espejo de agua (la Place de la Bourse)
– Place du Parlement
– La plaza de Quinconces con el monumento a los Girondinos. Donde en la explanada suelen aprovechar para poner atracciones de feria.
– Estatua de Goya y Notre Dame
– Centro Comercial de los “Hombres Grandes”, muy cerquita de la Cours de l’Interdance, una calle ancha también muy comercial, pero agradable de andar por ella.
La verdad, que Burdeos ha sido una ciudad que me ha sorprendido muy gratamente, pues aunque no esté entre esos sitios que siempre son la primera opción para visitar, sin duda, será un lugar al que una vez has estado no te va a importar volver.